San Pelayo, mártir
El más grand poeta de los llamados contemporáneos es sin duda Ausiàs March. Toda la mañana de este fermoso domingo la entretuve en la traducción al castellano de uno de sus más famosos poemas, el XXVIII según numeración de A. Pagès. Si vuestras mercedes encuentran algún placer en él, todo mi esfuerzo habráse visto entonces recompensado.
XXVIII
El día tiene miedo de perder su claridad
cuando viene la noche soltando sus tinieblas;
muy pocos animales no han cerrado los párpados
y es más grande el dolor de los enfermos.
Los criminales quieren que dure todo un año
para encubrir más tiempo sus delitos,
pero yo, que mi vida es triste y solitaria,
no hago daño y deseo que termine.
Sin embargo hago más que si matara
a mil hombres honrados, pues aplico
toda mi inteligencia en traicionarme.
Y no penséis que el día me detiene:
cada noche me rompo el pensamiento
para que mi traición tenga lugar de día.
Ni el miedo a morir ni a hacer vida estrecha
me impiden esforzarme en darme agravio.
Oh sensata, mi entendimiento intenta
colgarse, diestro, el lazo del amor.
Si nadie lo remedia, me dirijo
–sin pausa, en línea recta– hacia el final.
2 Comments:
At 10:11 PM,
Anónimo said…
Si esta es la afrenta a la que el tan ilustre Caballero Guiraut ha invertido su tiempo del sábado noche, no arrojaré mi guante a su palomo rostro para retarle en duelo, si no que, con gracia, apaludiré tamaña hazaña :*
At 9:49 PM,
el caballero de la luna en el sur said…
hermosas palabras caballero, cuanta tristeza vislumbra el horizonte, como si quedara lejos la mano de la amada o como si quedara lejos la noche de los versos de granada, oh triste canción, quan raudo se va el placer...
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