Santo Tomás Moro, mártir
Doy gracias a nuestro Señor, pues hoy ha sido un gran día. Muchas y muy variadas lecciones he extraído de la caja parlante, ayer creída monstruo, dormitorio de diabluras. Si bien es cierto que por lo general los espíritus que en ella habitan son locos, también lo es que en las horas de almuerzo tienen por costumbre civilizarse –quizás movidos por el hambre, no encuentro otra razón. Así, en ese estado de gracia al que ellos mismos llaman Informativos Telecinco, los espíritus comenzaron a hacer crónica de los hechos acontecidos en el día de hoy (y si vuestras mercedes me permiten una pequeña disgresión, yo, personalmente, encuentro más adecuado a tales fines el verso).
Si la caja parlante no mentía, ¿en qué estulto reino me encontraba? ¿Qué había sido de la antaño famosa sobriedad castellana? A todos aquellos políticos borrachos (pues sólo eso explica sus bajezas) los hubiera encerrado en conventos como a dementes o doncellas lascivas.
Si la caja parlante no mentía, ¿en qué estulto reino me encontraba? ¿Qué había sido de la antaño famosa sobriedad castellana? A todos aquellos políticos borrachos (pues sólo eso explica sus bajezas) los hubiera encerrado en conventos como a dementes o doncellas lascivas.
1 Comments:
At 3:39 PM,
El caballero sin cabeza said…
Ha de saber, ilustre caballero, que esa caja que vos llama milagro o maldición, no es siquiera espejo de la realidad, sus fantasmas serán rídiculos cómo niños con sábanas cuando de verdad vuesa merced asome el rostro a la barbarie que es el mundo.
Que lo queda de Dios le bendiga.
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